Axel Kicillof sostuvo que el Gobierno nacional buscó por la vía judicial lo que no logró conseguir ni en el Congreso ni con el respaldo de la ciudadanía, y acusó a la Corte de convalidar ese camino en desmedro de la soberanía nacional y la voluntad popular.
En la misma línea, el Centro de Ex Combatientes de las Islas Malvinas (CECIM) rechazó de manera absoluta el fallo firmado por Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, y cuestionó con dureza que se les negara legitimación procesal.
La entidad remarcó la contradicción de que a sus integrantes se los haya enviado a combatir por la soberanía en 1982 y hoy se les impida defenderla ante la Justicia del mismo Estado que los convocó entonces.
El planteo de Kicillof y del CECIM pone en el centro un mismo reclamo: la eliminación de los límites a la compra de tierras rurales por parte de extranjeros, avalada ahora por la Corte por una cuestión formal de legitimación, deja sin protección judicial un recurso estratégico como la tierra.
Es la contracara de la política de soberanía territorial que este medio digital reivindica, y confirma el patrón de un esquema nacional que prioriza la apertura de recursos estratégicos por sobre la defensa de los intereses del país.
