El Partido Justicialista nacional formalizó el llamado a una cumbre estratégica para fines de mayo, en un contexto donde la gestión de Javier Milei atraviesa su fase más crítica. Ante el desfile de escándalos patrimoniales en el entorno presidencial y una inflación que no encuentra techo, el peronismo decidió abandonar la fase de observación para configurar un polo de resistencia electoral.
La decisión de avanzar en un criterio de unidad se precipitó tras el reciente reencuentro político entre Cristina Fernández de Kirchner y Miguel Ángel Pichetto. Fuentes cercanas a la ex mandataria confirmaron que la consigna actual es la apertura total; según explicaron, la orden fue "unificar criterios para competir" y ampliar la base de sustentación hacia sectores hoy desencantados con el oficialismo.
Respecto a la selección de candidaturas, las voces más influyentes del Consejo Nacional sentenciaron que "el que mida mejor tiene que ir". De este modo, el partido buscó clausurar las designaciones arbitrarias, apostando por una legitimación basada estrictamente en el caudal de votos, bajo una premisa que los dirigentes definieron como esencialmente "frentista".
La trinchera principal de la cumbre será la defensa institucional de las primarias. Referentes con despacho en la sede de San José 1111 aseguraron que el rechazo a la eliminación de las PASO será total, calificando la iniciativa de Milei como un atropello a la participación ciudadana. "No hay otro modo de legitimar dirigentes", enfatizaron desde la mesa directiva.
Pese a que el ex gobernador Sergio Uñac propuso organizar una interna partidaria propia, la idea no logró permear en el núcleo duro debido a dudas logísticas. No obstante, la conducción ratificó que la sede de la calle Matheu se mantendrá activa, transformándose en un búnker de recepción para trabajadores despedidos y sectores productivos afectados por el ajuste oficial.
