El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) presentó el último informe técnico sobre la valorización mensual de las canastas básicas, correspondiente a febrero de 2026. Los datos reflejan la evolución de los precios de los bienes y servicios esenciales para la población.
Durante el segundo mes del año, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que determina la línea de indigencia, experimentó un incremento del 3,2%. Por su parte, la Canasta Básica Total (CBT), utilizada para medir la línea de pobreza, registró una suba del 2,7% respecto al mes anterior.
En términos interanuales, la aceleración de los costos es notable: la CBA acumuló un alza del 37,6%, mientras que la CBT mostró un incremento del 32,1% en comparación con el mismo mes del año previo.
En lo que va de 2026, la variación acumulada es de 9,3% para alimentos y 6,8% para el total de bienes y servicios.
Para un adulto equivalente (varón de 30 a 60 años con actividad moderada), el costo de no ser indigente se fijó en $ 208.443, mientras que el ingreso mínimo para no ser pobre alcanzó los $ 452.321.
Estos valores sirven de base para calcular los requerimientos de los distintos tipos de hogares.
Requerimientos por tipo de hogar (Febrero 2026):
Hogar de 3 integrantes: Necesitó $ 512.769 para cubrir la CBA y $ 1.112.710 para la CBT.
Hogar de 4 integrantes: Requirió $ 644.088 para alimentos y $ 1.397.672 para el total de gastos.
Hogar de 5 integrantes: Los valores ascendieron a $ 677.439 (CBA) y $ 1.470.043 (CBT).
El peso de los alimentos en la economía familiar
El informe reveló una tendencia preocupante: el incremento de la Canasta Básica Alimentaria (3,2%) superó nuevamente al de la Canasta Básica Total (2,7%) en el último mes. Esta brecha indica que los productos de primera necesidad, como el pan, la carne y la leche - componentes críticos de la CBA -, están subiendo a un ritmo más acelerado que el resto de los servicios y bienes no alimentarios.
Este fenómeno impactó con mayor fuerza en los sectores de menores recursos, quienes destinan una proporción más alta de sus ingresos exclusivamente a la alimentación. Con una variación interanual del 37,6% en la canasta alimentaria, el desafío para reducir la indigencia se vuelve cada vez más complejo en el actual escenario económico.
