En el Coliseo de la política argentina, donde los gritos del espectáculo suelen ahogar los datos, la apertura de sesiones de este 2026 no será un acto administrativo más. Será una colisión de realidades.
Mientras el Gobierno Nacional convirtió al Estado en un espectro que se retiró de sus funciones básicas, el gobernador de Formosa, Gildo Insfrán presentará un informe que actuará como un escudo técnico y un manual de supervivencia federal.
El discurso del formoseño se perfilará como una consolidación de su narrativa de "resistencia". Tras los primeros años de gestión del Presidente argentino, el gobernador ya no hablará solo de una amenaza ideológica, sino de una realidad de abandono que él buscará contrastar con la eficiencia de su propio modelo.
La afirmación tan cruda como comprobable de que Formosa ha logrado el equilibrio fiscal sin recurrir al desguace social se hace más fuerte. A su vez, en otro teatro se mostrará el superávit nacional que se construyó sobre el vacío de los platos en los comedores y la parálisis de obras esenciales.
Pero en esta línea, el superávit formoseño se presentará como un organismo vivo que respira a través de la inversión, gestión y administración propia. Por esto, si en 2024 la palabra clave fue “Resistencia” y en 2025 fue “Soberanía”, en 2026 el eje tal vez será “Autogestión”.
La narrativa de Insfran seguramente presentará a Formosa como una provincia que "camina sola" por necesidad, denunciando la deserción del Gobierno Nacional en responsabilidades constitucionales básicas (salud, educación, inversión, salarios, derechos progresivos y seguridad).
El desierto y el oasis
Imaginemos un país donde las manos del centro deciden soltar las manos que sostienen a las provincias. En este enero 2026, las transferencias no automáticas a Formosa fueron de $ 4 millones. Para una provincia, eso no es un presupuesto; es algo que no tiene nombre. Sin embargo, el motor no se detuvo.
La diferencia radica en la concepción del dinero. Para la Casa Rosada, el peso es una cifra en una hoja de Excel que debe ser eliminada para alcanzar el "déficit cero". Para el Modelo Formoseño, el peso es la herramienta que sostiene el Fondo de Incentivo Docente (FONID) y los comedores que la Nación decidió olvidar. No es un gasto; es el abono que evita que el tejido social se convierta en tierra estéril.
Superávit con pulso
Los detractores suelen buscar la fisura en las cuentas públicas. Pero aquí los hechos son muros: Formosa exhibe superávit mientras mantiene la obra pública activa.
En tanto el endeudamiento nacional ha escalado a niveles que comprometen décadas, mientras la provincia se mantiene desendeudada y con capacidad de otorgar aumentos salariales que actúan como oxígeno en una economía de asfixia.
El plan de infraestructura del administrador remarcará que cada ladrillo puesto en 2025 y 2026 es fruto de la administración provincial, desafiando la premisa de que "no hay plata" y reforzando el techo para que todos pasen el invierno.
Soberanía vs. Liquidación
El discurso de este año marcará una frontera geopolítica. Mientras la Nación parece gestionar el país como una sociedad anónima en liquidación, entregando recursos estratégicos a intereses ajenos, Insfrán continuará redefiniendo la soberanía desde el territorio.
La inauguración de cientos de obras con un enfoque en los sectores más vulnerables son la respuesta material a la idea de que "no hay plata". Para Formosa, la plata está donde está la voluntad política. Si el Gobierno Nacional ve "curros" en cada escuela construida, Formosa ve cimientos de dignidad y desarrollo ascendente de los hijos de los trabajadores.
El veredicto de los hechos
No solo no es una cuestión de fe, sino de evidencia. El modelo de "la motosierra" ha dejado un rastro de desocupación y bajo consumo por caída permanente de la economía que las cifras oficiales ya no pueden maquillar.
En contraste, el informe de gestión de Insfrán funcionará como un laboratorio de “Resistencia” que demostrará que se puede ser fiscalmente responsable sin ser socialmente cruel. En este 2026, la Argentina mirará a Formosa no como una periferia lejana, sino como el faro que ilumina una alternativa.
Si el Estado Nacional ha decidido resignar su rol, las provincias -con Formosa a la vanguardia- están llamadas a reconstruir el pacto federal desde los escombros de un modelo centralista, de derecha, capitalista y que, en nombre de la libertad, solo ha sembrado hambre y abandono.
En resumen, el discurso de este año buscará posicionar a Insfrán no solo como un líder provincial, sino como el referente de un modelo alternativo que sobrevive y resiste al "experimento libertario" de la motosierra.
¿Y ustedes qué opinan?
