La decisión del gobierno de Javier Milei de suspender la publicación del nuevo índice de inflación ha desatado sospechas en el mercado, que teme una aceleración de los precios. Consultoras y analistas han criticado esta medida, considerándola un ataque a la credibilidad del INDEC y del Ministerio de Economía.
Expertos advirtieron que esta acción podría llevar a los agentes económicos a buscar variables alternativas para sus proyecciones, afectando la confianza en los datos oficiales. La situación se complica aún más con cuestionamientos sobre la transparencia en las operaciones del Tesoro y la acumulación de reservas del Banco Central.
Este escándalo en el INDEC pone de manifiesto la fragilidad de la confianza pública en los datos económicos. La transparencia y la comunicación efectiva son esenciales para estabilizar la economía, y cualquier percepción de manipulación de datos puede tener consecuencias graves en el clima económico del país.
