Las principales consultoras económicas del país proyectaron que el PBI experimentaría una caída del 0,6% en el tercer trimestre de 2025, consolidando la recesión que ya se había insinuado con la disminución del 0,1% registrada en el trimestre inmediatamente anterior. Este dato confirmó la contracción de la actividad económica, uno de los peores indicadores para el oficialismo.
En materia de precios, las expectativas sobre la inflación mostraron un quiebre en la tendencia a la baja que había sido destacada por el Gobierno. Los análisis indicaron que el índice de precios no descendería del 2% mensual en lo que restaba del año. Esto implica que la inflación acumulada para el período se situaría alrededor del 29,9% para el índice general y del 31,6% para la inflación núcleo.
El mercado laboral también registró un deterioro. Un informe elaborado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) señaló un aumento en la tasa de desocupación, la cual se estimó en un 7,5% para el tercer trimestre de 2025. La proyección más optimista para el cierre del año (cuarto trimestre) se ubicó en un 7,2%, lo que no logró disipar la preocupación por la falta de generación de empleo.
Adicionalmente, la inestabilidad cambiaria continuaría impactando la capacidad de compra de los ciudadanos. Un estudio del Centro de Estudios por la Soberanía Popular Mariano Moreno documentó un aumento sostenido en los precios de los alimentos básicos en supermercados, un reflejo directo de la volatilidad económica general.
Finalmente, las proyecciones cambiarias sugirieron un cambio significativo en la política económica. Se espera que la cotización del dólar alcance los $ 1.536 en diciembre, lo que representaría una devaluación interanual del 50,5%. La coincidencia de esta esperada corrección cambiaria con el calendario electoral agudiza el debate sobre el rumbo de la política económica gubernamental.
